martes, 3 de junio de 2014

REBELDÍA EN NIÑOS

Cómo actuar ante conductas rebeldes en el niño

Cuando nuestro hijo es muy pequeño, debemos comprender que su agresividad se encuentra motivada simplemente por la incapacidad para controlar sus impulsos: aún no sabe canalizar correctamente sus enfados y no debemos preocuparnos en exceso. El negativismo de los dos o tres años es una etapa clave en la que el niño dice “no” a cualquier propuesta que se le hace, aunque luego la acepte. Este momento indica que está esbozando su propio “yo” y su propia personalidad: trata de comunicar que él tiene sus propios deseos y que éstos solo le corresponden a él.
Más tarde, a los cuatro, cinco o incluso seis años, el niño ya ha incorporado a su forma de vida una serie de normas básicas y hábitos… Ha superado crisis de rebeldía producto de autoafirmaciones, y le gusta mandar y alardear para manifestar su autonomía, a la vez que se enfada ante los fracasos. En las edades intermedias, las influencias de los grupos sociales son significativas, y la clave más importante del éxito y de la felicidad en su vida pasa por tener una buena imagen de sí mismo. Se preocupa mucho de saber si está actuando de forma correcta y, cuando está convencido de lo que quiere hacer o decir, es capaz de desafiar la autoridad de sus padres. En la adolescencia surgen etapas de desorientación: realmente, existe una crisis de identidad. La mayoría de los adolescentes protesta cuando se los considera niños o incluso cuando se utiliza el término “adolescente” para referirse a ellos, aunque en su fuero interno acepten que todavía piensan y actúan como tales. De alguna manera, saben que son pequeños para algunas cosas y mayores para otras…

Niños que protestan ante las normas de los padres

En muchas ocasiones queremos que nuestro hijo haga una cosa mientras él prefiere dedicarse a otra distinta. Sabemos que encontraremos una resistencia inicial por su parte en forma de protesta. Pero hemos de tener en cuenta que la protesta es utilizada por los niños para distraernos de nuestra tarea de poner límites. Lo mejor que podemos hacer es ignorar los reproches, excusas, quejas y arrebatos, pues, independientemente del tipo que sean, no son en realidad más que llamadas de atención que ellos utilizan.
Por el contrario, hay que hacerlos ver que ésa no es la mejor vía para conseguir sus propósitos, pues nosotros hemos tomado la decisión que consideramos correcta para ellos. Además, nos mostraremos firmes y dispuestos a repetir la orden aunque parezcamos un disco rayado. En contrapartida, le ofreceremos incentivos positivos y agradables en lugar de amenazas. Además, aprovecharemos los ratos que estemos calmados para SENTARNOS A DIALOGAR sobre aquellas cosas que más le cuesta hacer, estableciendo planes activos de resolución de conflictos en los que él pueda participar aportando ideas para aplicarlas después con nuestro consentimiento, pero según sus propios métodos.


jueves, 29 de mayo de 2014

LA ANEMIA EN NIÑOS
Anemia en niños: ¿cómo prevenir, detectar y curar esta enfermedad?
Fuente: Pública | Créditos: Wikimedia
La leche materna que recibe el niño durante el primer año de vida puede prevenir este mal

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Todo niño tiene anemia durante las etapas de crecimiento rápido, entre uno y cinco años y diez a trece años. Es cuando el menor debe consumir suplementos de hierro para evitar la anemia
Erika Katiuska Noriega Cabrera, hemato-oncólogo pediatra de la Universidad Cayetano Heredia

Más del 50% de los niños en el Perú menores de un año de edad son anémicos o padecen de anemia ferropénica por deficiencia de hierro, según Erika Katiuska Noriega Cabrera, hemato-oncólogo pediatra de la Universidad Cayetano Heredia. ¿Sabe por qué ocurre esto? Dos razones sustentan esta realidad. 

“Por lo general, las madres embarazadas en nuestro país tienen deficiencia de anemia. En el último trimestre de la gestación el hierro de la madre se va fijando en el hígado del feto, pero cuando no hay hierro los chicos nacen con anemia”, explicó la especialista. 

Además, dijo que “la mayor causa de anemia en los niños por deficiencia de hierro es por falta de aporte, es decir, por no darle los alimentos que debería recibir el niño”. Por ello, señaló que antes del año del bebé la madre debe procurar alimentarlos con leche materna. 

Noriega explicó que si bien la leche de fórmula tiene 120 mg. de hierro, su biodisponibilidad o capacidad de absorción es apenas de un 4 o 5%, mientras que la leche materna tiene 80 o 90 mg. de hierro, pero su biodisponibilidad está por encima del 60 o 70%.

Recomendó que los niños menores de un año no tomen leche entera y que consuman leche de fórmula solo cuando las madres no puedan alimentarlos con leche materna, que es lo más beneficioso durante el primer año del menor.